Si ya tienes el terreno y quieres construir, la primera pregunta que casi siempre surge es qué crédito pedir. La respuesta corta es que un crédito hipotecario tradicional, el mismo que se usa para comprar una casa ya construida, no siempre es la herramienta correcta. Para construir existe un producto distinto, pensado para eso, y vale la pena entenderlo antes de ir al banco.
Un crédito hipotecario tradicional financia una propiedad que ya existe. El banco tasa la casa terminada y entrega el dinero de una vez o en muy pocas cuotas. Ese modelo no calza bien con un proyecto que todavía no está construido, porque no hay nada que tasar todavía.
Para eso existe el crédito de construcción, también llamado crédito de enlace. En vez de entregar el dinero completo al inicio, el banco lo desembolsa por etapas, a medida que la obra avanza y se certifica cada avance. Cuando la construcción termina y se obtiene la recepción final, ese crédito de enlace se transforma en un crédito hipotecario definitivo, con plazos largos, igual que si hubieras comprado una casa terminada.
Este es el punto donde muchos proyectos se atrasan, no por falta de capacidad de pago, sino porque llegan al banco sin los antecedentes ordenados. En general se pide:
Que el terreno esté a nombre del solicitante y libre de gravámenes, o con un crédito hipotecario vigente que el banco pueda evaluar. Un presupuesto detallado y un cronograma de obra, no una estimación aproximada. Un permiso de edificación al día o en trámite avanzado. Información de la constructora que va a ejecutar el proyecto, incluyendo su experiencia y sus obras anteriores. Y seguros específicos durante la etapa de construcción, como el seguro todo riesgo de construcción, además del seguro de incendio y sismo una vez terminada la obra.
Ese último punto es donde un catálogo de modelos con precio por m² fijo y ficha técnica pública ayuda de verdad. Cuando el presupuesto y el cronograma ya están validados en proyectos anteriores, en vez de armarse desde cero para cada cliente, el banco tiene menos incertidumbre que evaluar, y el proceso de aprobación tiende a ser más rápido.
Además del crédito bancario, en Chile existen subsidios habitacionales que pueden complementar el financiamiento si cumples los requisitos de ahorro y de tramo, como el subsidio DS1 para viviendas de hasta 2.200 UF. No reemplazan al crédito de construcción, pero pueden reducir el monto que necesitas financiar. Vale la pena revisar en el Ministerio de Vivienda o con un ejecutivo bancario si tu proyecto y tu situación califican antes de descartarlo.
Un terreno saneado, un proyecto con metros cuadrados, materialidad y precio definidos desde el inicio, y una constructora con proyectos construidos y verificables. Eso es exactamente lo que buscamos entregar con nuestro catálogo de modelos: fichas técnicas públicas, precio por m² a la vista y presupuestos que ya se ejecutaron antes, no una promesa en un papel.
Si tienes tu parcela y quieres avanzar, podemos ayudarte a preparar el proyecto y el presupuesto que tu banco va a pedir para evaluar el crédito de construcción. Escríbenos y lo revisamos juntos.
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