Blog · Materialidad
Antes de elegir revestimientos, ventanas o distribución, hay una decisión que define el comportamiento real de la casa en el tiempo: la estructura. En el sur de Chile, donde se combinan sismo, frío y humedad, no da lo mismo construir en madera, en metalcom o en panel SIP. Cada sistema resuelve estos tres factores de forma distinta, y esa diferencia se nota después, cuando la casa ya está habitada.
El entramado de madera arma la estructura con pilares, soleras y diagonales de arriostramiento, formando una especie de esqueleto triangulado que trabaja en conjunto. El metalcom reemplaza esos elementos por perfiles de acero galvanizado, más livianos de transportar pero con un comportamiento térmico y de montaje distinto. El panel SIP, en cambio, no arma un esqueleto visible: la rigidez estructural viene de dos caras de OSB pegadas a un núcleo de poliestireno, funcionando como un solo panel sólido.
La norma chilena NCh433 ya reconoce el entramado liviano de madera como sistema resistente a sismo, con alturas de referencia de varios pisos según el análisis estructural del proyecto. Parte de esa buena respuesta viene de algo simple: la madera es liviana, así que la fuerza sísmica que recibe la estructura es menor que la de sistemas más pesados, y sus uniones tienen un comportamiento dúctil, es decir, absorben y disipan movimiento en vez de romperse de golpe.
A eso se suma el arriostramiento diagonal, esas piezas cruzadas que se ven en los pilares y porches de nuestros propios proyectos: triangulan la estructura y le dan rigidez lateral sin depender solo del revestimiento exterior para mantenerse en pie.
El acero conduce mucho más calor que la madera, y en una estructura de metalcom cada perfil actúa como un puente térmico: por ahí se escapa el calor en invierno y entra en verano, salvo que se cubra con una capa continua de aislación exterior adicional. Eso resuelve el problema, pero suma costo y una etapa extra de obra que no siempre está contemplada desde el presupuesto inicial. El metalcom además exige que los elementos estructurales queden alineados entre pisos, lo que le quita flexibilidad a diseños con volúmenes desfasados o techos a distintas aguas.
El panel SIP tiene buen desempeño térmico y acústico cuando está bien instalado, y se arma rápido porque llega prefabricado. El problema es que toda su solidez depende de la ejecución en cada junta: si una membrana no queda bien traslapada o un sellado falla, la humedad puede quedar atrapada dentro del núcleo del panel, donde es mucho más difícil de detectar y secar que en un entramado de madera abierto, que se puede revisar, ventilar y reparar por partes si hace falta.
Elegimos madera porque es un sistema que conocemos, que se comporta bien frente al sismo, que se puede inspeccionar y reparar sin desarmar toda la envolvente, y porque resolvemos su vulnerabilidad tradicional (humedad y termitas) usando pino impregnado en toda la estructura, no madera sin tratar. Incluso en proyectos donde parte de la base es en acero, como Casa Los Notros, el envigado de piso y muros se mantiene en madera. No es la única solución válida para construir en el sur, pero es la que mejor conocemos y en la que confiamos para entregar una casa sólida, con el mismo estándar de exigencia que aplicamos en toda nuestra experiencia en cordillera.
Si quieres ver cómo se ve esa estructura en un proyecto real, revisa cualquiera de las fichas técnicas de nuestro catálogo, donde detallamos la materialidad completa de cada modelo.
¿Quieres conversar qué estructura conviene para tu proyecto?
Cotizar mi proyecto